Pese a firmar una fase clasificatoria impecable ocho victorias en ocho partidos, 22 goles a favor y ninguno en contra la Selección de Inglaterra cerró la ventana internacional envuelta en un debate inesperado Jude Bellingham. El centrocampista del Real Madrid, elegido MVP del triunfo ante Albania, se convirtió en el epicentro de una tormenta mediática que eclipsó el impecable rendimiento colectivo.
Tras el partido, Thomas Tuchel no evadió las preguntas y lanzó un mensaje directo al ser cuestionado por la reacción de Bellingham al ser sustituido “Vi que Jude Bellingham no estaba contento cuando salió del campo. No quiero darle más importancia, pero mantengo mi postura el comportamiento es clave y hay que respetar a los compañeros que entran”. El seleccionador inglés insistió, además, en que la decisión fue estrictamente técnica “Las decisiones se toman y, como jugador, hay que aceptarlas”.
Según Tuchel, la sustitución respondió a la tarjeta amarilla del mediocampista y al deseo de premiar el rendimiento de Morgan Rogers. Aun así, la frase fue suficiente para alimentar una narrativa que creció sin pausa en los tabloides.
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Photo by Alex Pantling/Getty Images
Lo vivido en Wembley apenas tardó minutos en transformarse en un debate nacional. Las primeras preguntas de la rueda de prensa giraron exclusivamente en torno a Bellingham. Que no celebró el gol de Harry Kane, Que protestó al ser reemplazado, Que agredió a un rival en el minuto 10. Ninguna de las acusaciones contaba con imágenes concluyentes, pero eso no evitó que las portadas actuaran como amplificador.
El capitán Harry Kane publicó una imagen celebrando el segundo gol junto a Bellingham, invalidando la versión de quienes aseguraban que el madridista “no había querido festejar”. Sobre la supuesta protesta por la sustitución, ningún plano televisivo captó nada. Y Tuchel fue tajante: no hubo agresión de ningún tipo en los primeros compases del partido.
La narrativa continuó alimentándose en un cartel promocional colocado por una casa de apuestas cerca de Wembley podía leerse “Bellingham no tiene que ser titular en la selección”. Incluso en el duelo ante Serbia, el público dejó escapar algunos abucheos cuando ingresó desde el banquillo. No fueron mayoritarios, pero sí audibles.
La explicación llegó desde una figura respetada Ian Wright, leyenda del Arsenal. “El problema es que no pueden acceder a él. No pueden influir negativamente en su carrera como hicieron con tantos otros”. Bellingham rara vez concede entrevistas, evita zonas mixtas y se forjó fuera del ecosistema Premier: dejó el Birmingham City a los 16 años para jugar en Alemania, un camino poco habitual en futbolistas ingleses.
Pese al ruido, Bellingham sigue rindiendo a un nivel altísimo. Ante Albania fue, otra vez, el jugador más influyente de Inglaterra recuperó, generó, asistió en la jugada del 0-2 y aportó liderazgo desde el primer minuto. En Inglaterra, sin embargo, la conversación parece haber cambiado. La fase clasificatoria perfecta quedó en segundo plano. Y el debate, cada vez más encendido, apunta hacia el rol que Tuchel dará al madridista rumbo a Estados Unidos 2026.






